¡Alerta Pensionados! La brecha brutal de tu salario 2026: 23% (Mínimo) vs 5.1% (IPC)
¿Alguna vez sentiste orgullo cuando lograste pensionarte por encima del salario mínimo? ¿Pensaste que ese esfuerzo extra, esas horas de más y esa cotización juiciosa te garantizarían una vejez un poco más cómoda que el promedio?
Si es así, bienvenido a la realidad del 2026. El año donde las matemáticas del Estado colombiano te acaban de decir que tu esfuerzo extra… ya no importa tanto.
Con un Salario Mínimo disparado a $1.750.905 (un aumento histórico del 23%) y una inflación que el DANE confirmó el pasado 8 de enero en apenas un 5.1%, Colombia está viviendo el fenómeno de «Nivelación» más agresivo de la historia.
Hoy en el blog de Soy Pensión, analizamos por qué, aunque recibas más pesos, eres estructuralmente más pobre que el año pasado.
La «Esquizofrenia Legal»: Dos varas para medir tu bolsillo
Para entender este golpe financiero, hay que mirar las reglas del juego. En Colombia, tenemos dos velocidades distintas para subir los ingresos, y este año la brecha entre ellas es abismal:
- El Carril Rápido (Decreto): El salario mínimo subió un 23%. Esto empuja a quienes ganaban menos, pero también encarece muchos servicios y productos en la calle.
- El Carril Lento (Ley 100): Si ganas un peso más del mínimo, tu aumento se rige solo por el IPC (Inflación) del 2025, que cerró en 5.1%.
Estamos hablando de una brecha del 17.9%. Nunca antes habíamos visto una distancia tan grande. Y es justo en ese hueco donde la clase media pensional desaparece.
El Caso de «Don Carlos»: Cómo desaparecer de la clase media
Las matemáticas no mienten. Veamos el ejemplo de «Don Carlos» para entender la tragedia numérica.
En 2025, Don Carlos tenía una pensión de $1.600.000. Él estaba tranquilo porque ganaba más que el mínimo de ese año. Tenía un estatus financiero superior fruto de su trabajo.
Llega enero de 2026 y le aplicamos su aumento de Ley (IPC 5.1%):
$1.600.000 + 5.1% = $1.681.600
Aquí entra la trampa: Como el nuevo Salario Mínimo es $1.750.905 y ninguna pensión puede ser inferior a este, el sistema absorbe a Don Carlos y lo nivela al mínimo.
¿El resultado? Don Carlos pasó de ser un pensionado que ganaba más de la base, a ser un pensionado de salario mínimo. Su «categoría» superior se borró de un plumazo.
¿Y si ganabas 2 millones?
El golpe es aún más claro en el poder adquisitivo relativo (cuántos salarios mínimos representa tu pensión):
- En 2025: Con 2 millones, ganabas 1.40 salarios mínimos.
- En 2026: Con el ajuste del IPC, pasas a ganar 1.21 salarios mínimos.
Te estás acercando peligrosamente a la base. Esto es lo que los economistas llaman el «Achatamiento de la Pirámide». La base sube rápido, el techo baja lento, y nosotros quedamos atrapados en el medio.
El Teatro Político: ¿Nadie hace nada?
Seguro te preguntas qué dicen los protagonistas del país sobre esto. Aquí te resumo el tablero de ajedrez:
1. Los Sindicatos (La Furia):
Están indignados y con razón. Hablan de «discriminación inconstitucional». Su argumento es lógico: si el costo de vida sube por el impacto del mínimo, todas las pensiones deberían ajustarse igual.
2. El Congreso (El Show):
En año electoral, verás a muchos congresistas prometiendo leyes para subir todas las pensiones al 23%. Pero cuidado, esto suele ser teatro político.
Ellos saben que existe el «Aval Fiscal». El Ministerio de Hacienda no permitirá esa ley porque costaría billones de pesos que el Estado no tiene (o no quiere gastar en esto). El congresista queda como héroe por proponerlo, y el Gobierno como villano por negarlo.
3. El Gobierno (El Silencio Selectivo):
La estrategia oficial es clara: Justicia para la base. El aumento del 23% se vende como una reivindicación moral para los más pobres. ¿Y la clase media que se nivela? Para la narrativa del Estado, si ganabas más del mínimo ya eres un «privilegiado» que debe aportar, no recibir. Tu pérdida de poder adquisitivo es un «daño colateral aceptable».
Conclusión: Igualar hacia abajo
No se trata de atacar el aumento del mínimo, que es necesario para millones de familias. Se trata de preguntar: ¿Dónde queda el mérito del que cotizó más?
Estamos ante una política de «igualar hacia abajo». Si no hacemos nada para proteger nuestro patrimonio o exigir condiciones justas, la tendencia es que la gran mayoría de pensionados terminemos ganando exactamente lo mismo, sin importar nuestra historia laboral.
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